LA SÉNIA
Casa Palau
Fundada en 1893
Casa Palau es una familia de La Sénia dedicada al aceite desde 1893. Cuatro generaciones después, seguimos elaborando un aceite con aceituna de La Sénia y sus alrededores, con el mismo respeto por el oficio que nos transmitió Ramón Palau.
EVOLUCIÓN DE LA MARCA
De 1893 a hoy
1893
Fundación de la empresa
1900
Inicio de las exportaciones a Estados Unidos
1910
Primeros premios
1946
Segunda generación
1975
Tercera generación
2021
Modernización de la marca
2026
Cuarta generación y relanzamiento
Los orígenes
Todo comenzó en el año 1893, en el pueblo de La Sénia. Ramón Palau, un emprendedor con visión y pasión por su tierra, fundó una de las primeras compañías catalanas dedicadas a la venta y exportación de aceite de oliva. En una época en la que el comercio internacional era todavía incipiente, Palau fue pionero en llevar el sabor del Mediterráneo a Estados Unidos, abriendo camino a lo que hoy es una tradición centenaria.
Fundada en 1893, Palau no solo representa una fecha en el calendario, sino el inicio de una visión adelantada a su tiempo. En un contexto rural y con escasos medios, Ramón Palau apostó por la calidad y la proyección internacional en una época en la que pocos lo hacían.


Una marca familiar
Ese año marcó el nacimiento de una marca que, con raíces profundas en La Sénia, empezó a escribir una historia de compromiso con la tierra, innovación y autenticidad que aún perdura.
Con esfuerzo, constancia y un profundo respeto por el entorno natural, Ramón sentó las bases de una marca familiar que ha perdurado a lo largo de los años. Generación tras generación, su legado ha sido preservado y enriquecido, siempre enraizado en el paisaje único de La Sénia, un territorio de olivos centenarios, clima mediterráneo y tierra fértil que da carácter y autenticidad a todo lo que hacemos.


Premios y reconocimiento
A lo largo de nuestra trayectoria, Palau ha recibido numerosos premios y reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, como el diploma honorífico en la Exposición del Progreso Industrial y Agrícola, que certifican nuestro compromiso con la calidad y el saber hacer transmitido de generación en generación.
Pero más allá de los galardones oficiales, el mayor reconocimiento lo encontramos en la confianza y fidelidad de nuestros clientes, que valoran no solo el sabor y la autenticidad de nuestros productos, sino también los valores que representan: tradición, respeto por la tierra y dedicación artesanal.


Una historia viva
Nuestros productos no son solo fruto de la tierra, sino también del tiempo, la experiencia y el amor por un oficio transmitido de generación en generación. En cada botella se concentran la esencia de La Sénia, la identidad de nuestra familia y el compromiso con la calidad. Representan no solo un sabor, sino una historia viva: la de una manera de entender la vida, la agricultura y el respeto por el entorno. Una historia que hoy seguimos escribiendo, sin perder de vista nuestras raíces ni los valores que nos han traído hasta aquí.


Tradición y modernidad
Hoy en día, la cuarta generación de la familia Palau continúa con ese mismo espíritu, elaborando productos auténticos, con alma y profundamente ligados a la tierra. Nuestros olivares centenarios y viñedos propios, situados en el entorno privilegiado de La Sénia, nos permiten seguir cultivando calidad, respeto y sabor en cada cosecha.
Fieles a nuestra herencia, pero con la mirada puesta en el futuro, hemos sabido adaptarnos a los nuevos tiempos sin perder la esencia que nos define. Apostamos por métodos de producción ecológicos, incorporamos innovación allí donde aporta valor, y seguimos comprometidos con la excelencia en todo lo que hacemos. Así, tradición y modernidad se encuentran en cada botella de aceite, de vino y de vermut que lleva el nombre Palau.

